Existe la creencia de que nuestro alma al encarnar en el cuerpo humano que somos, queda dividida en dos.

Solo poseemos un alma, una vida que es nuestro bien más preciado, pero nuestro cuerpo la divide en dos partes. Poseemos dos ojos, dos oídos, dos brazos, dos piernas, dos pulmones, dos riñones, todo doble e incluso el corazón se divide en dos, ventrículo izquierdo y derecho, al igual que el cerebro, hemisferio izquierdo y derecho.

¿ Cuantas veces hemos ido al volante de nuestro coche y mientras conducimos también nos encontramos pensando en otra cosa o hablando con nuestro acompañante ?. Una de nuestras dos partes se dedica a conducir y a prestar atención a la carretera mientras nuestro otro yo se dedica a otra cosa como hablar con el acompañante o simplemente pensar en otras cosas de la vida cotidiana.

Una parte domina a la otra, está más que demostrado por la ciencia y la psicología, sin embargo podemos atravesar una etapa de conflictos interiores cuando una parte se enfrenta a la otra ante determinadas decisiones que debemos de afrontar, dudas, etc.

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Es algo natural, pero se puede convertir en un problema cuando va en aumento y da lugar a trastornos de la personalidad múltiple o bipolar.

La diferencia entre la doble personalidad  y la psicosis

La doble personalidad, también llamada popularmente personalidad múltiple, es un trastorno del grupo de los disociativos y no del grupo de esquizofrenias y trastornos psicóticos, como puede sorprender a muchos.

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¿No tiene nada que ver una doble personalidad con una psicosis? Tampoco es así del todo, dado que hay un grupo de síntomas que ambos grupos de trastornos comparten, aunque sin embargo, la base de la enfermedad es muy distinta. Mientras que en el trastorno disociativo la división de la personalidad implica una separación estructurada de procesos que normalmente están integrados; como es la percepción, la atención, la memoria o el pensamiento, en la esquizofrenia o psicosis estos procesos permanecen integrados, aunque se deterioran. En los trastornos disociativos la conexión con la realidad permanece intacta, mientras que en la esquizofrenia existe una ruptura casi completa con esa realidad externa. En ambos tipos de trastornos hablamos de una escisión. En los trastornos disociativos el desdoblamiento de la personalidad se produce por una escisión dentro del propio individuo, es decir, quien lo padece crea a sus alters a partir de interacciones conflictivas en su propia mente. En la esquizofrenia, por otro lado, este fenómeno se aprecia de manera externa ya que las voces que se llegan a manifestar provienen del exterior y por tanto se trata de alucinaciones y no de fragmentos de la personalidad, por lo cual la escisión tiene lugar entre el interior del individuo y el mundo exterior.

El diagnóstico

La doble personalidad en lenguaje profesional se llama Trastorno de identidad disociativo (TID) y es un trastorno clasificado por el manual de los Criterios Diagnósticos, actualmente DSM V, bajo la etiqueta 300.14 (F44.81) y con los siguientes criterios diagnósticos:

  1. Perturbación de la identidad que se caracteriza por dos o más estados de la personalidad bien definidos, que se puede describir en algunas culturas como una experiencia de posesión. La perturbación de la identidad implica una discontinuidad importante del sentido del yo y del sentido de entidad, acompañado de alteraciones relacionadas del afecto, el comportamiento, la conciencia, la memoria, la percepción, el conocimiento y/o el funcionamiento sensitivo-motor. Estos signos y síntomas pueden ser observados por parte de otras personas o comunicados por el individuo.
  2. Lapsos recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante, y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario.
  3. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  4. La alteración no es una parte normal de una práctica cultural o religiosa ampliamente aceptada.

Nota: En los niños, los síntomas no deben confundirse con la presencia de amigos imaginarios u otros juegos de fantasía.

  1. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., laguna mental o comportamiento caótico durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja).

Los síntomas

En la mayoría de los casos de doble personalidad existe una personalidad dominante, que se denomina personalidad primaria, a la que subyacen otra serie de personalidades secundarias. La persona afectada pasa de una personalidad a la otra de forma brusca, sin darse cuenta y padeciendo amnesia en cuanto a todos los hechos relacionados con la otra personalidad. No obstante, las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas y la persona puede quejarse de oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades, sufriendo un tipo de alucinaciones parecidas a la esquizofrenia.

La mayoría de las personas con TID sufren además síntomas de depresión, ansiedad o estrés posttraumático y jaquecas muy fuertes, que no pueden ser explicadas por causas médicas. Muchas personas con trastorno de identidad disociativo abusan del alcohol o de las drogas en algún momento de su vida y tienen una excesiva necesidad del control y autocontrol.

El tratamiento

El trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia con una frecuencia de una o dos sesiones a la semana durante al menos 3 a 6 años. La integración de las personalidades es la solución ideal, pero esto no siempre se consigue y por tanto puede que se alargue el proceso terapéutico. No obstante, puede disminuirse la frecuencia de las sesiones con el paso del tiempo. Una de las herramientas terapéuticas muy útiles en el tratamiento del TID es la hipnosis, que puede ayudar en la labor de integración de la personalidad.

Las causas

El TID es un trastorno mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque no se conocen sus causas, probablemente se deben al impacto doloroso de los recuerdos traumáticos. La mayoría de las personas diagnosticadas con este trastorno tienen un diagnóstico secundario de estrés postraumático y muchos refieren haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

Ejemplos en el Cine

Aunque el TID es uno de los trastornos menos frecuentes en la vida real y hasta hace poco no clasificado como tal, es conocido por la población general mucho más que otros trastornos debido a la amplia representación en la literatura y el cine. No obstante, las representaciones cinematográficas tienden a ser algo exageradas porque mientras que lo que sí suele ocurrir es que las personalidades son opuestas entre sí, en la realidad existen muy pocos casos documentados con asesinato o crimen relacionado con el trastorno.

El doctor Jekyll y Mr. Hyde es el primer personaje literario conocido desde que en 1886 R. L. Stevenson publicara la novela. Existe una amplia lista de películas cuya trama gira alrededor del concepto del trastorno disociativo, que en los últimos años se ha puesto muy de moda dado el especial interés que despierta el fenómeno del alter ego que permite dar un giro inesperado al final de la obra.

Psicosis de Alfred Hitchcock, llamado “el primer thriller psicoanalítico”, una película conocida por muchos por su famosa escena de la ducha. Pese a su engañoso título, probablemente debido a la falta de diferenciación clara entre estos trastornos en aquella época (1960), escenifica tanto la sintomatología del trastorno de la doble personalidad, como sus probables causas.

Norman es el protagonista que sufre la doble personalidad, “compartiéndola” entre la suya propia y la de su difunta madre. Como explica el psiquiatra de la película, el padre de Norman falleció prematuramente y Norman dependía de la atención de su madre, entrando en una cierta relación de fusión con ella y confusión de roles, cosa que ocurre con mucha frecuencia en las personas que se quedan con un progenitor tras la muerte o divorcio del otro. No obstante, al comenzar la madre una relación con otro hombre, Norman se sintió abandonado y celoso. Como consecuencia, envenenó a su madre y a su amante y después del entierro robó el cadáver de la madre y lo conservó. El crimen que cometió fue un hecho abrumador y traumático que afectó la frágil personalidad de Norman, de tal forma que no pudo enfrentarse a este hecho. Encontró una “vía de escape” patológica de disociación y de división de su mente, pudiendo darle de nuevo la vida que le había quitado a la madre. Él conservaba la ilusión de que su madre vivía y negaba que la hubiera envenenado. Comenzó a pensar y hablar por ella, caminaba usando su ropa y una peluca de mujer para mejorar aún más la ilusión. A veces podía ser las dos personalidades a la vez y hacerlas hablar entre ellas.

El ejemplo de Norman, probablemente uno de los más conocidos en la historia del cine psicológico, ayuda a entender tanto cómo funciona, así como de dónde viene este trastorno tan misterioso.

También en la película Identidad (2003), el protagonista principal sufre un trastorno de personalidad múltiple.

Por otra parte, el Trastorno Afectivo Bipolar (o Trastorno Bipolar) es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por presentar episodios maníacos y, en su caso, episodios depresivos. Estos episodios se alternan en el tiempo, de tal forma que la persona afectada por este trastorno va a oscilar entre la alegría y la tristeza de una forma mucho más marcada que cualquier otra persona.

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Pero, ¿a qué se refiere eso de “manía”? Este es el término que más suele confundir a la gente. Podemos decir que los episodios de manía están caracterizados, en cierta manera, por ser lo contrario a la depresión. Su principal característica es la expansividad anímica y cognitiva, pero los estados de felicidad real nunca se encuentran en estos episodios. Los pacientes se encuentran en un estado con las siguientes características:

– Energía inmensa, inagotable

– Creen que todo lo que desean lo pueden conseguir

– Pueden estar irritables

– Poseen una autoestima excesiva, se sienten grandiosos

– No sienten la necesidad de dormir (quizá duermen 2 o 3 horas y se sienten completamente descansados) y se dedican a desarrollar proyectos absurdos

– Tienen la sensación de que su pensamiento está acelerado

– Metas sexuales peligrosas o excesivas

– Actividades de alto riesgo (por ejemplo, empezar un negocio sin base ni futuro)

– Control de impulsos muy pobre (por ejemplo, pueden llegar a regalar todos sus ahorros)

En este tipo de episodios, la autoestima es tan exageradamente alta que pueden llegar a aparecer fantasías o delirios de grandeza.

Por tanto, hemos visto que, en el Trastorno Bipolar, lo que cambia es el estado afectivo de la persona, no la personalidad.

Entonces, ¿ qué es el Trastorno Disociativo de Identidad? (personalidad múltiple).

Como hemos dicho, es un trastorno disociativo, y estos trastornos se caracterizan por existir una alteración en la integración de la identidad, la memoria o la conciencia.

Por lo tanto, en la personalidad múltiple nos encontramos con personas que presentan dos o más personalidades y cada una de ellas gobierna completamente el comportamiento del sujeto en un momento dado. En muchas ocasiones, la personalidad original, la predominante en la persona, no conoce la existencia de las otras personalidades que le invaden en ciertos momentos de su vida, pero sí que se da cuenta del tiempo perdido, es decir, de los momentos en los que las otras personalidades gobiernan su conducta. La persona puede no ser consciente de lo que está pasando y no saber explicar por qué tiene lagunas en su memoria, ya que no conoce la existencia de sus otras personalidades.

Este trastorno aparece, en muchas ocasiones, debido a la vivencia de un acontecimiento estresante.

Resumiendo, en los trastornos bipolares nos encontramos con personas que pueden sufrir un episodio de depresión mayor durante un cierto período de tiempo, el cuál puede variar en cada paciente o a lo largo de la vida de un mismo paciente, para después cambiar a un estado de manía, de hiperactividad, de autoestima exagerada, con la certeza de que se encuentran en el mejor momento de su vida y que pueden con todo. Este episodio maníaco puede llevarles a tener problemas interpersonales, laborales o, incluso, entrar en negocios y actividades peligrosas para ellos.

En la “personalidad múltiple” ciertamente existen diferentes tipos de personalidad que se van turnando el control de la persona y, es posible, que la propia persona no se dé cuenta de lo que está pasando.

 

 

 

 

 

 

 

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